El 90% de los conflictos entre propietario e inquilino empiezan antes de entregar las llaves

Descubre los conflictos más habituales entre propietarios e inquilinos y cómo evitarlos antes de firmar un contrato de alquiler.

Alex Jonas

7/7/20262 min read

Hay una pregunta que me hacen constantemente.

"Alex... si alquilo mi piso, ¿quién paga cuando se rompe la lavadora?"

Y la respuesta es la misma que doy casi siempre.

Depende.

Porque el problema casi nunca es la lavadora.

Ni la pintura.

Ni una bombilla.

El verdadero problema empieza mucho antes.

Empieza el día que entregas las llaves pensando que "ya se irán viendo las cosas".

Y ahí es donde empiezan la mayoría de los disgustos.

El alquiler no se rompe por una avería

Se rompe por las expectativas.

El propietario piensa:

"Para eso está el inquilino."

El inquilino piensa:

"Para eso está el propietario."

Y ninguno de los dos está actuando de mala fe.

Simplemente nadie dejó claro qué ocurriría cuando apareciera el primer problema.

Y ese problema siempre llega.

La lavadora no siempre la paga el propietario

Este es probablemente el conflicto más habitual.

Se estropea la lavadora.

¿Quién paga?

Depende del motivo.

Si el electrodoméstico ha llegado al final de su vida útil...

Normalmente corresponde al propietario.

Si el problema aparece por un mal uso...

La responsabilidad suele recaer sobre el inquilino.

Por eso nunca me gusta responder con un simple "siempre paga uno" o "siempre paga el otro".

En alquiler casi todo depende del origen del problema.

Lo mismo ocurre con la pintura

Muchos propietarios esperan que el piso vuelva exactamente igual que el primer día.

Eso no funciona así.

Una vivienda habitada se desgasta.

Las paredes envejecen.

Los suelos también.

Y ese desgaste forma parte del uso normal.

Otra cosa muy distinta son agujeros innecesarios, manchas importantes o daños provocados por un uso poco cuidadoso.

Ahí cambia completamente la situación.

Las fotografías valen más que cualquier discusión

Hay una costumbre que recomiendo absolutamente siempre.

Antes de entregar las llaves...

Haz fotografías de absolutamente todo.

Paredes.

Electrodomésticos.

Suelos.

Muebles.

Baños.

Terraza.

Todo.

Cinco minutos ese día pueden evitar semanas de discusiones cuando termine el contrato.

La memoria falla.

Las fotografías no.

El WhatsApp puede ahorrarte un juicio

Otra recomendación muy sencilla.

Si aparece una avería...

Comunícala inmediatamente.

Y siempre por escrito.

No hace falta redactar un burofax.

Un mensaje bien explicado, acompañado de fotografías, suele evitar muchos problemas posteriores.

Cuando todo queda documentado resulta mucho más sencillo entender qué ocurrió y cuándo ocurrió.

El contrato no evita todos los conflictos

Hay quien cree que un contrato de veinte páginas soluciona cualquier problema.

No es cierto.

Los mejores alquileres que he gestionado tienen algo en común.

Comunicación.

Sentido común.

Y expectativas claras desde el primer día.

Cuando ambas partes entienden cuál es su responsabilidad, la mayoría de los conflictos ni siquiera llegan a aparecer.

El error que más dinero hace perder a un propietario

Muchos propietarios dedican semanas buscando al inquilino perfecto.

Y luego entregan las llaves sin hacer inventario.

Sin fotografías.

Sin revisar el estado del inmueble.

Sin explicar el funcionamiento de la vivienda.

Después llegan las discusiones.

Y ya es demasiado tarde.

Mi forma de trabajar

Cuando gestiono un alquiler intento que propietario e inquilino no tengan que discutir nunca sobre quién paga una reparación.

Porque todo lo importante queda definido desde el principio.

Inventario.

Estado de conservación.

Documentación.

Comunicación.

Puede parecer mucho trabajo el primer día.

Pero suele ahorrar muchísimos problemas durante los siguientes años.

Mi consejo

Una buena gestión del alquiler no consiste en resolver conflictos.

Consiste en evitar que aparezcan.

Porque cuando propietario e inquilino empiezan a discutir por una bombilla, normalmente el problema nunca fue la bombilla.

Fue todo lo que se dejó sin hablar antes de entregar las llaves.

©Alex Jonas - Real Estate

info@alexjonas.com

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